Carboneras vive hoy el día más esperado de sus fiestas

Este año participan más de 650 vecinos en el desfile y la Relación de Moros y Cristianos./IDEAL
Este año participan más de 650 vecinos en el desfile y la Relación de Moros y Cristianos. / IDEAL

La Relación y el desfile de Moros y Cristianos ponen el broche de oro a las fiestas en honor a San Antonio de Padua

Daniel Serrano
DANIEL SERRANOCarboneras

Carboneras encara la recta final de las fiestas de San Antonio 2018, que se están celebrando desde el pasado sábado y que finalizan hoy con el día más esperado por sus vecinos, con la Relación y el desfile de Moros y Cristianos, una de las representaciones más antigua de toda la provincia almeriense.

La localidad revivirá hoy, como es tradición, la Relación y el desfile de Moros y Cristianos, que comenzará a las 10 de la mañana con la primera parte y que incluirá el desembarco moro a la costa de Carboneras, la batalla y la posesión del santo por el bando 'infiel'. La segunda parte se iniciará a partir de las 20 horas en el Castillo de San Andrés, donde finalmente recuperará la imagen el bando cristiano y tendrá lugar la conversión de los infieles.

Merece la pena destacar que este año participarán más de 650 vecinos en el desfile y la Relación, superando el número de participantes del año pasado. En esta edición, el bando cristiano contará con 120 mujeres y 30 hombres, mientras que en el bando moro participarán 250 mujeres y 150 hombres. A su vez, los más pequeños van ganado representación en este desfile con tanto arraigo en la localidad alcanzando este año la cifra de 150 niños participantes.

En lo que respecta a la jornada de ayer, Carboneras vivió uno de los momentos más emotivos de sus fiestas, con más arraigo este año aún si cabe ya que la localidad celebra el centenario del patronazgo de San Antonio de Padua.

Fue pasadas las 21 horas cuando la imagen del patrón comenzó a recorrer las calles de la localidad, portado a hombros por sus costaleros, y acompañado por primera vez por el nuevo estandarte, obra del artista Álvaro Abril Vela, que incluye la imagen de San Antonio de Padua, pintura de Juan Díaz Lozada.

Previo a su llegada al Castillo de San Andrés, donde se quedó toda la noche para ser velada por los vecinos, la imagen del Santo se vio sorprendida, como manda la tradición, por una gran petalada en el cruce de la calle Sorbas y calle de la Iglesia. Tras finalizar la procesión, los carboneros se dirigieron hasta la playa de los Cocones para vivir la ofrenda y el encendido de velas en honor al patrón.

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