El carnaval de Overa muestra su valía para ser Fiesta de Interés Turístico

Las Máscaras de Camisas o Peloteros son una manifestación única tanto a nivel provincial como regional. /Adríán Morata
Las Máscaras de Camisas o Peloteros son una manifestación única tanto a nivel provincial como regional. / Adríán Morata

Las Máscaras de Camisa o Peloteros, una exhibición única en la provincia, salen hoy a las calles de la pedanía huercalense

Daniel Serrano
DANIEL SERRANOHuércal-Overa

La Asociación de Overa Viva tiene claro que no va a cesar en su empeño para que el carnaval de Overa sea reconocido como Fiesta de Interés Turístico por la Junta de Andalucía. Ya el pasado mes de junio consiguió que el pleno del Ayuntamiento huercalense aprobase por unanimidad de los distintos grupos políticos la declaración de dicha manifestación como Fiesta de Interés General Local con repercusión turística.

Además, desde el año 2012 está incluido en el atlas de Patrimonio Inmaterial de Andalucía y ocupa el lugar central en la Guía de Fiestas y Rituales Singulares de Almería.

Desde la asociación de la pedanía huercalense creen que el futuro de una localidad se construye sobre la base de sus costumbres y sus tradiciones. Dentro de ellas, en Overa, ocupa un lugar prominente su carnaval ya que se trata de un espectáculo que se resume en sus cuatro manifestaciones: Máscaras de camisa o Peloteros, Mascaricas de Curucurú, Osos y Comparsas. En ellas se condensan todas las formas de ser, pensar y vivir de sus antepasados y, por eso, a todo overense le emociona y remueve los sentimientos más profundos de su ser la llegada de estas fechas marcadas en sus calendarios.

Sus manifestaciones

Si de un carnaval singular queremos hablar, tenemos que hacer referencia a las Máscaras de Camisa o Peloteros, manifestación del Carnaval de Overa única en la provincia de Almería y en Andalucía.

Como elemento representativo está su disfraz en el que destacan los enormes cencerros que cuelgan de la cintura de los hombres, ensartados en una cuerda o cinturón, y cuyo cuerpo semidesnudo solo va cubierto por una camisa blanca de tirantes, similar a las prendas de vestir femeninas en épocas pasadas. Su cuerpo es ennegrecido con un tizón, con el hollín de las chimeneas o con sartenes que previamente han estado en la lumbre, entre otros.

Para ello, las Máscaras de Camisa o Peloteros realizan una ceremonia dividida en cuatro fases: En primer lugar se realiza una comida de hermandad que se alarga hasta el rito de vestirse, alrededor de las cinco de la tarde, donde los mayores adiestran a los más jóvenes, tiznándose los unos a los otros y manchando sus camisas. Una vez que están todos preparados comienzan a mover de manera cadenciosa sus caderas para provocar un ruido ensordecedor con la gran cantidad de cencerros que prenden de sus cinturas.

Posteriormente comienza el recorrido por las calles, todos juntos, formando un gran grupo abren la marcha y las calles de Overa se llenan del ruido metálico y a la vez terrorífico para las chicas, pues estos buscan abrazarlas, siendo sin duda un momento que impresiona al visitante y que no deja indiferente a nadie.

La última fase de la ceremonia es el ritual del abrazo, donde las Máscaras de Camisa buscan abrazar y aupar a las mujeres allí presentes.

Otra de las manifestaciones del Carnaval de Overa son las Mascaricas de Curucurú, que se basan en la representación burlesca de una parodia, normalmente en grupo, inspirada en la vida cotidiana. Estas pueden aparecer disfrazadas en cualquier momento del día o de la noche, representando y dramatizando parodias y situaciones reales o figuradas, muy cercanas a sus convecinos por la temática y expresión. Atraen tras ellas a un gran número de personas y es el anonimato el origen de la frase que le dio nombre: «Curucurú... que no me conoces tú».

En cuanto a las comparsas, desfilan en el pasacalles de carnaval el sábado por la noche. Suelen ir bailando alguna coreografía que durante semanas han ensayado al ritmo de la música que las acompaña en el trayecto. Al finalizar marchan a la carpa del gran baile de carnaval.

En último lugar, y no por ello menos importante, se encuentran los Osos, una antiquísima tradición en Overa que en los últimos años han vuelto a aparecer, ante la gran admiración de unos y anhelo de otros. Su aspecto semi-animal y el enredo que provocan al cuerpo con las cuerdas, hacen de su llegada un momento aterrador.

De origen desconocido

Desde la Asociación Overa Viva aseguraron que en los últimos años el carnaval de Overa se ha revitalizado. Esto se debe, en parte, a la campaña de difusión y puesta en valor que han realizado desde este colectivo. La codirectora y antropóloga, Ana María García Díaz en una reflexión sobre ello expresó: «Hemos puesto todo nuestro empeño por mantener viva esta tradición que nos legaron nuestros antepasados. Eduquemos a nuestros hijos y nietos en esta tradición, inculcándoles el cariño y respeto hacia los demás, hacia la sana diversión, la fraternidad y la alegría de este carnaval que nos hace tan especiales».

Si el futuro es esperanzador debido al mimo con el que tanto asociaciones como familias tratan a su carnaval, lo cierto es que el origen del mismo es incierto ya que se remonta a mucho tiempo atrás.

Podrían ser dos sus orígenes aunque no hay ningún estudio que de veracidad a estas hipótesis. La primera de ellas es la repoblación de la zona tras la expulsión de los moriscos en el siglo XVI con familias procedentes del norte de la península, lugares donde están muy arraigadas unas tradiciones similares a las de Overa. La otra es la importante trashumancia que históricamente recibían sus montes en la que los pastores venidos del norte con sus rebaños, huyendo de los fríos, convivían con sus antepasados durante los meses de invierno (época en que se celebra el carnaval), trayendo sus tradiciones y costumbres.

Sea como fuere, esas tradiciones han dado lugar, con el paso de los tiempos, a estas ricas manifestaciones culturales que identifican y dan una riqueza de un gran potencial a los vecinos de Overa.

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