El faro de Mesa Roldán, «un referente en España y más que una señal marítima»

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Mari Carmen Ortiz, visitó ayer el faro de Mesa Roldán por primera vez./IDEAL
La presidenta de la Autoridad Portuaria, Mari Carmen Ortiz, visitó ayer el faro de Mesa Roldán por primera vez. / IDEAL

El técnico de Sistemas de Ayudas a la Navegación, Mario Sanz Cruz, destaca que es el faro habitado más alto de la península ibérica y del Mediterráneo

Daniel Serrano
DANIEL SERRANOCarboneras

La presidenta de la Autoridad Portuaria, Mari Carmen Ortiz, visitó ayer el faro de Mesa Roldán, en Carboneras, uno de los nueve faros con los que cuenta la Institución a lo largo de la costa almeriense. Ortiz estuvo acompañada por Mari Ángeles Cayuela, presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de la Pesca de Almería (Asopesca), realizando un recorrido por las instalaciones de esta señal marítima, guiadas por el técnico de Sistemas de Ayudas a la Navegación, Mario Sanz Cruz.

Ortiz destacó la importancia de los faros y de la labor que realizan los técnicos para la seguridad de la navegación, y en particular valoró el trabajo que lleva a cabo Mario Sanz, quien, más allá de su trabajo como técnico, ha convertido el faro de Mesa Roldán en un pequeño museo.

«Este faro, que estuvo aislado y olvidado durante muchos años, poco a poco se está convirtiendo en un icono para Carboneras y Almería, y en un referente dentro de los faros españoles, demostrando que es ya mucho más que una señal marítima», aseguró Sanz Cruz, que cuida de él desde 1992 y que se ha dedicado a escribir y ha publicado varios libros sobre la historia de los faros de Almería, Granada y el País Vasco, además de ensayos sobre otros temas, relatos y poesía.

El faro de Mesa Roldán, en pleno Parque Natural Cabo Gata-Níjar.
El faro de Mesa Roldán, en pleno Parque Natural Cabo Gata-Níjar. / IDEAL

Este faro se puso en funcionamiento el 31 de diciembre de 1863, sobre la meseta de Mesa Roldán, en Carboneras. Está ubicado a 200 metros sobre el nivel del mar. Su torre, de 12 metros de altura, es octogonal, de color blanco y el edificio del faro es rectangular, de color blanco, con cornisas y remates en color albero.

Por su espectacular altura focal, de 222 metros, es el faro habitado más alto de la península ibérica y del Mediterráneo. Esta señal marítima y todo su entorno se encuentran en pleno Parque Natural Cabo Gata-Níjar y es uno de los miradores más bellos de este espacio natural.

El día a día

El trabajo del técnico de Sistemas de Ayudas a la Navegación es asegurar el servicio de señalización marítima (en todas sus vertientes) de la costa de su competencia; labor que, por mucho que avance la técnica, nunca podrán hacer las máquinas.

«El trabajo en este faro ha cambiado mucho. Ya no hay que estar toda la noche en vela», explicó Mario Sanz, que además de ocuparse de los faros de Mesa Roldán y Garrucha, junto con el técnico del faro de Cabo de Gata, atiende también el faro de la Polacra. Asimismo, en ocasiones, apoya el mantenimiento del faro de la isla de Alborán y realiza tareas de mantenimiento e inspección en otras instalaciones portuarias y piscifactorías del Levante almeriense.

«La presencia del técnico en el faro es muy importante para asegurar el buen funcionamiento de sus equipos técnicos, pero también para su mantenimiento general, ya que se encarga tanto de reparar las averías como de limpiar, pintar, arreglar el terreno y vigilar que nada malo le suceda a las instalaciones. Esto es algo esencial, porque el faro es una señal marítima y a la vez un edificio histórico. Un faro vacío se deteriora con rapidez y se convierte en presa fácil para desaprensivos», concluyó Mario Sanz.

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