Las playas limpias, cuestión de educación

El proyecto 'Mi Playa Bonica' persigue sensibilizar a la población sobre la conservación de los recursos naturales y de las playas

Los microresiduos son los más difíciles de recoger debido a su tamaño./IDEAL
Los microresiduos son los más difíciles de recoger debido a su tamaño. / IDEAL
Daniel Serrano
DANIEL SERRANOLevante

Sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos que tiene la comarca del Levante almeriense, en la temporada estival, son sus playas. Un espacio en el que tanto turistas como vecinos de estos municipios pasan un gran número de horas durante el verano.

Para que en el citado periodo se pueda disfrutar de ellas, los ayuntamientos invierten, a lo largo de todo el año, miles y miles de euros en su cuidado y mantenimiento. Sin embargo, en muchas ocasiones, son los propios usuarios de las mismas los que no hacen un buen uso de las playas, contaminándolas con un sinfín de residuos de todo tipo a pesar de que, cada vez más, haya espacios donde depositarlos.

En este contexto, y con el fin de concienciar a la población sobre la importancia de mantener limpias las playas y conocer el perjuicio que pueden hacer tanto los macro como los microresiduos a nuestro medio ambiente, surgió, hace unos años, el proyecto 'Mi Playa Bonica'.

Tal y como detalló a IDEAL Mónica Motos, de Objetivo Newen, coordinadora de la actividad, se trata de un proyecto de «descontaminación de microresiduos en playas de alta afluencia turística, conservación de espacios naturales y fortalecimiento del turismo de calidad». Motos explicó que debido al tamaño de este tipo de residuos «son muy difíciles de extraer».

Durante los meses de julio y agosto, 'Mi Playa Bonica' se ha desarrollado un total de 11 veces en las playas de cinco municipios: Vera (4), Cuevas del Almanzora (3), Carboneras (2), en Garrucha y en Balanegra.

Según indicaron desde Objetivo Newen se han recogido aproximadamente unos 465 kilogramos de residuos. «Principalmente los microresiduos que se recogen son colillas y plásticos de todo tipo, bien sean tapones, botellas, cucharillas o envoltorios, entre otros. ¡Hemos encontrado hasta un mando de televisión!», confesó Motos.

Las actuaciones que se llevan a cabo en las playas conllevan el montaje de un ecomercado, un castillo hinchable, un museo de residuos marinos y una exposición de fotografías. Los participantes, de todas las edades, deben recoger en vasos de plástico los residuos. Por cada vaso que se llene, estos reciben un ticket para canjear en productos hechos a través de reciclaje creativo o bien para montarse en la atracción.

En la actividad participaban entre tres y cuatro personas, ejerciendo de monitores, y contaban con la animación de 'Gotita de petróleo', «un personaje que está cansado de contaminar», apuntó Motos.

Respecto a la participación ciudadana, en su mayoría jóvenes, Motos aseguró que «ha sido excelente, impresionante porque se levanta la playa. Los adultos también han tenido mucha presencia. Las personas adquieren más conciencia una vez que observan todo lo que conseguimos retirar de las playas».

«El problema no es por falta de medios, sino por concienciación y educación de la ciudadanía», finalizó.

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