Almería, el santuario mediterráneo de la tortuga boba
La costa almeriense consolida su liderazgo en la conservación de la biodiversidad marina con la suelta de las crías nacidas de un nido histórico, un éxito medioambiental que avala la estrecha colaboración entre administraciones, científicos y voluntarios
M. C.
Almería
El litoral de la provincia de Almería ha vuelto a escribir una de las páginas más brillantes en la historia de la conservación marina de ... Andalucía. Las aguas de Mojácar han sido el escenario de la liberación de veintisiete ejemplares de tortuga boba, una especie protegida y amenazada que encuentra en las playas almerienses un refugio cada vez más recurrente para asegurar su supervivencia. Este emotivo acto no solo supone la devolución de estos animales a su hábitat natural, sino que representa la culminación con éxito de un exhaustivo y complejo proceso de cría y cuidado que se ha prolongado durante un año bajo la atenta mirada de expertos y científicos.
Las tortugas que hoy han surcado por primera vez las olas del Mediterráneo proceden de un acontecimiento extraordinario que tuvo lugar en junio de 2025 en la playa de la Piedra Villazar, en el propio municipio mojaquero. En aquella fecha, una hembra reproductora emergió de las profundidades marinas para excavar un nido en la arena y depositar una puesta de noventa y nueve huevos. Este hito supuso el quinto anidamiento registrado de forma oficial en la costa de Almería desde el año 2001, una tendencia que sitúa a la provincia a la vanguardia de los estudios sobre el comportamiento y la expansión de estos grandes quelonios.
La historia de este nido es el vivo reflejo de una cadena de solidaridad ciudadana e institucional de la que Almería se siente profundamente orgullosa. Todo comenzó cuando los operarios de los servicios municipales de Mojácar avistaron al ejemplar adulto en mitad de la noche y, conscientes de la importancia del hallazgo, activaron de inmediato el teléfono de emergencias 112. A partir de esa llamada, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente puso en marcha un estricto protocolo de actuación que movilizó a técnicos de la Junta de Andalucía y a un entregado grupo de voluntarios de la asociación conservacionista Equinac.
La rápida inspección del terreno por parte de los expertos determinó que la ubicación original de la cámara de incubación corría un serio peligro de inundación ante las previsibles mareas y temporales de levante. Por este motivo, se optó por un traslado estratégico de los huevos para garantizar su viabilidad. Mientras que setenta y nueve de ellos se reubicaron en una zona segura de la playa de Río Abajo, los veinte restantes fueron trasladados a las avanzadas instalaciones del parque Oasys Minihollywood, situado en el desierto de Tabernas, que actuó como entidad colaboradora de la administración autonómica para la incubación en un entorno totalmente controlado.
El nacimiento de los pequeños neonatos se produjo de forma escalonada a mediados de agosto, logrando sobrevivir inicialmente cincuenta y seis ejemplares. Tras su nacimiento, las crías fueron trasladadas al Centro de Gestión del Medio Marino Andaluz, donde iniciaron una fase crítica de crecimiento y supervisión sanitaria. El camino no estuvo exento de dificultades, ya que el pasado mes de enero un brote infeccioso puso en jaque la supervivencia del grupo, provocando la pérdida de veinticinco ejemplares. No obstante, el esfuerzo incansable de los equipos veterinarios y las estrictas medidas de control biológico lograron frenar el avance de la enfermedad y salvar a las veintisiete tortugas que hoy han alcanzado el mar.
Durante los meses de cautividad, el programa de seguimiento ha sido exhaustivo, incluyendo pesajes semanales, revisiones clínicas individuales y mediciones biométricas mensuales para asegurar que cada animal alcanzara el desarrollo óptimo. En este proceso de cuidado continuado ha jugado un papel fundamental el tejido especializado de la provincia, destacando la implicación directa del Aquarium Costa de Almería, ubicado en Roquetas de Mar, y de otras entidades de la comunidad como Selwo Marina, que han acogido y mimado a los ejemplares hasta que han superado el kilo y doscientos gramos de peso, una condición física excelente para afrontar la vida en mar abierto.
La suelta de los animales ha congregado en la arena mojaquera a una amplísima representación institucional y social que refleja la trascendencia del proyecto para la provincia. La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente en funciones, Catalina García, ha presidido el acto acompañada por el alcalde de Mojácar, Francisco García, y la delegada del Gobierno de la Junta en Almería, Aránzazu Martín. Junto a ellos, responsables de Costas, del SEPRONA de la Guardia Civil, de la Policía Nacional Adscrita, la Policía Local y miembros del colectivo ecologista SERBAL han querido ser testigos directos del regreso de las tortugas a su hogar.
Los escolares del Colegio de Educación Infantil y Primaria Bartolomé Flores de Mojácar han sido los invitados más especiales de la jornada, aportando una nota de ilusión y aprendizaje pedagógico a la suelta. Los menores han podido comprender de primera mano la importancia de proteger a la tortuga boba, un animal eminentemente viajero y omnívorofágico que puede llegar a medir más de un metro de longitud y superar los cien kilos de peso en su etapa adulta. La implicación de los centros educativos busca sembrar la semilla del respeto ambiental entre las nuevas generaciones de almerienses.
Los científicos apuntan que este incremento en la frecuencia de las de las anidaciones en Almería no es una casualidad, sino el resultado de una combinación de factores globales y locales. Por un lado, el paulatino aumento de la temperatura de las aguas del mar Mediterráneo está empujando a la especie a buscar nuevas zonas de desove más al norte de sus hábitats tradicionales. Por otro lado, la eficacia de las redes de vigilancia y, de manera muy especial, el incremento de la concienciación y sensibilidad de los usuarios de las playas almerienses, resultan determinantes para detectar los nidos a tiempo y evitar su destrucción.
Con la desaparición de las veintisiete pequeñas siluetas bajo las aguas cristalinas del levante provincial, Almería consolida su posición como un territorio clave para la supervivencia de la fauna marina protegida. Este nuevo hito medioambiental demuestra que el desarrollo turístico de nuestras costas es plenamente compatible con el respeto escrupuloso a la biodiversidad, marcando el camino a seguir para futuras actuaciones de preservación en un ecosistema mediterráneo que exige el compromiso y la protección de toda la sociedad.