El CICA de Antas descubre la luz y el silencio de Francisco Ávila en una muestra antológica de seis décadas de arte
El Centro de Interpretación de la Cultura Argárica inaugura este jueves una exposición que recorre el universo íntimo del pintor antuso, un creador polifacético que une la precisión científica con la sensibilidad de maestros como Sorolla o Antonio López
Marcos Tárraga
Antas
El municipio de Antas se prepara para rendir un merecido homenaje a uno de sus vecinos más ilustres y singulares. El Centro de Interpretación de ... la Cultura Argárica (CICA) abrirá sus puertas este jueves, 30 de abril, a las 20:00 horas, para inaugurar la exposición 'La emoción de la luz: El universo íntimo de Francisco Ávila'. Esta muestra antológica supone un hito cultural para la comarca, ya que ofrece un recorrido exhaustivo por los más de sesenta años de producción pictórica de un artista que, a pesar de su timidez y retraimiento natural, ha logrado capturar los infinitos matices del paisaje y la figura humana con una maestría técnica que raya en la excelencia.
La exposición, que se ubicará en la Sala Schubart del CICA, reúne una treintena de lienzos que permiten al visitante comprender la evolución estética de Ávila. El trayecto comienza con sus primeros dibujos al carboncillo, elaborados durante su etapa de formación en la Escuela de Bellas Artes de Murcia, obras que exudan una formación clásica sólida. Tras una fase inicial marcadamente tenebrista, donde la sombra y el dramatismo rendían tributo a la influencia de Goya, el pincel de Francisco Ávila experimentó una metamorfosis hacia la luminosidad. Con el tiempo, su estilo se dejó seducir por el sol de Sorolla y la minuciosidad de Antonio López, convirtiéndose en un hábil cazador de la luz natural. A sus 78 años, el pintor mantiene una lucidez envidiable sobre su propio oficio, asegurando que pintar consiste en comprender el funcionamiento de la naturaleza, una epifanía que él mismo sitúa al cumplir los 33 años.
La trayectoria de Francisco Ávila es la de un hombre movido por una curiosidad desbordante que le permitió vencer su timidez para aprender de los mejores. En su juventud, no dudó en buscar el consejo y la maestría de figuras como Perceval, Gómez Abad, Muñoz Barberán o Manuel Avellaneda, e incluso rastreó la obra de Ginés Parra con la determinación de quien busca un tesoro. Sin embargo, su presencia en las salas de exposiciones ha sido discreta y poco prolífica. Ávila optó por priorizar el bienestar de su familia y cultivar su otra gran pasión: la aviación. Esta faceta científica y técnica le llevó incluso a diseñar y construir su propio helicóptero, una hazaña que demuestra que bajo su apariencia de hombre callado habita una mente de inventor renacentista, a medio camino entre el artista y el ingeniero.
Su obra actual se centra fundamentalmente en su familia, representada a través de figuras realistas que suelen aparecer de espaldas, integradas en paisajes luminosos y difuminados que evocan una calma casi mística. Según el pintor y poeta Ignacio Martín Cuadrado, encargado de presentar al artista en la inauguración, Ávila es una mezcla fascinante entre artista y científico que utiliza tonos pastel y colores atenuados para crear atmósferas acogedoras y frescas. Por su parte, el alcalde de Antas, Pedro Ridao, ha definido a Ávila como un «tesoro» para el pueblo, destacando no solo su calidad pictórica, sino su generosidad al compartir sus conocimientos en talleres locales, enseñando a otros las técnicas depuradas a base de aciertos y errores. La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de mayo, ofreciendo una oportunidad única para asomarse a la ventana de un creador que ha hecho de la luz de Almería su principal lenguaje.