La descontaminación de Palomares: «Es una obligación moral»
El alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria, apunta que la limpieza definitiva «ya no es una opción diplomática»
E. P.
Almería
Sábado, 24 de enero 2026, 23:38
La limpieza de los suelos contaminados por americio y plutonio en Palomares sigue enquistada cuando se cumplen seis décadas desde la caída accidental el 17 ... de enero de 1966 de cuatro bombas termonucleares a consecuencia del choque de dos aviones de las fuerzas aéreas de Estados Unidos, a quien España ha reclamado en varias ocasiones la retirada de los restos radioactivos.
«Palomares lleva 60 años esperando que un error se repare. La limpieza definitiva ya no es una opción diplomática, es una obligación moral, histórica y una necesidad para el pleno desarrollo de nuestra tierra», ha señalado en declaraciones a Europa Press el alcalde de Cuevas del Almanzora, Antonio Fernández Liria (PSOE), ante un problema que condiciona esta pedanía «por un estigma que deber ser eliminado de inmediato». Desde el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora se sigue exigiendo a los gobiernos de España y de Estados Unidos que pongan fin a una «deuda histórica» mediante la limpieza de la tierra contaminada, si bien los contactos entre ambas administraciones nunca han llegado a fructificar más allá de la declaración de intenciones firmada en 2015 por el entonces ministro de Asuntos Exteriores Manuel García-Margallo y el secretario de Estado estadounidense John Kerry.
Para el primer edil cuevano, ese acuerdo de intenciones firmado entre ambos países, a pesar de no ser vinculante, debe traducirse «de forma urgente» en un «calendario de ejecución» que conlleve la retirada de los 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada acotada mediante un vallado perimetral por el Ciemat.
«La historia tiene que ser historia, y no una hipoteca que seguimos pagando», ha urgido el regidor de cara a avanzar en la línea de trabajo explorada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el expresidente de EEUU Joe Biden en mayo de 2023, mediante la que se acordó reunir a los equipos técnicos de ambos países para avanzar en el proceso de descontaminación; una opción que se desdibuja desde la entrada de Donald Trump en la Casa Blanca.
Frente a esta opción, Ecologistas en Acción ve el camino diplomático como una vía muerta. «Es evidente que Trump no se va a llevar los residuos radioactivos a los Estados Unidos», ha valorado el abogado de la entidad, José Ignacio Domínguez, ante la falta de acciones concretas.
«Prometedor» o «insostenible»
A la espera de que se produzca la descontaminación de los suelos, las posturas sobre el futuro y el desarrollo de Palomares se muestran enfrentadas.
«Palomares es un lugar seguro. El área bajo restricción radiológica está perfectamente delimitada, cercada y bajo la vigilancia científica más rigurosa del mundo. La vida se desarrolla con normalidad, la agricultura es potente y el turismo no deja de crecer», ha defendido el alcalde, quien ve un futuro «prometedor» para la pedanía.
El objetivo final del municipio es transformar este capítulo en un activo de memoria histórica y resiliencia. «Una vez limpia, la zona de las antiguas bombas debe ser musealizada, no desde el miedo, sino como el mayor ejemplo de la capacidad de un pueblo para superar la adversidad y para hacer de un problema una oportunidad de futuro», consideran.
Por su parte, Domínguez cree «insostenible» la situación que enfrenta Palomares debido a la transformación del plutonio en americio, el cual «tiene el peligro de ser inhalado» ya que es «más volátil», toda vez que puede emitir radiaciones gamma que «penetran en el cuerpo». En este sentido, estima que los vecinos que habitan en los espacios colindantes a las zonas valladas podrían exponerse a dosis de radiación superiores a las indicadas debido a la clasificación administrativa que el CSN mantiene de Palomares, donde no se da la consideración de «accidente nuclear» sino de «situación perdurable».
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