Embarque nocturno en el puerto de Almería durante la Operación Paso del Estrecho 2019. / IDEAL

«Económicamente no podemos permitirnos viajar este año a Marruecos»

El bloqueo de Marruecos a los puertos españoles deja por segundo año consecutivo a sus compatriotas en tierra

MARÍA RODRÍGUEZ SEGURA Almería

Los puertos españoles se quedan fuera de las travesías marítimas que conectarán Marruecos con Europa. Según un comunicado del gobierno de Marruecos, emitido en la tarde del pasado domingo, el retorno de los emigrantes solo se podrá realizar «a partir de los mismos puertos de tránsito del año pasado», es decir, a tierras marroquíes solo podrán llegar barcos franceses procedentes de los puertos de Marsella y Sète, y los barcos italianos de Génova. De esta forma, tanto el puerto de Almería como los de Málaga y Algeciras quedaron vetados por el gobierno marroquí hasta nueva orden.

Así mismo, las personas que decidan viajar y embarcarse desde Sète o Génova deberán realizarse una prueba PCR previa al embarque y, una vez a bordo, se les practicará otra prueba.

Así lo decidió el gobierno marroquí que obliga a sus compatriotas residentes en España a buscar una alternativa diferente para realizar la Operación Paso del Estrecho (OPE), conocida en Marruecos como Marhaba. Una alternativa que implica un alto coste y que no todos pueden permitirse.

Redouane Arafat lleva viviendo en Níjar más de once años, y desde que emigró prácticamente todos los veranos vuelve a su país natal. «Este año viajar a nuestro país nos costará casi siete veces más que otros años, algo que es insostenible para muchos que no podrán viajar», apunta Redouane.

Tan solo el billete de ida desde Sète hasta Nador para una familia compuesta por dos adultos y tres niños ronda los 1.400 euros. A eso hay que sumarle el desplazamiento hasta la región francesa y el viaje de vuelta. Un dato llamativo si tenemos en cuenta que el billete de Ferry a Nador desde Almería cuesta poco más de 70 euros.

«Muchos amigos querían ir este año para allá a ver a sus familiares después de tanto tiempo separados. Desde el coronavirus nos ha sido imposible viajar y pensábamos que este año sí que podríamos ir. Creíamos que podríamos celebrar allí la fiesta del cordero. Pero no va a ser así. Es mucho dinero. La mayoría de nosotros somos familias humildes que trabajamos duro para poder vivir y no podemos hacer frente al gran gasto de dinero que supone este año», asegura Redouane.

Bilal Halu está en una situación simular. Bilal nació en España hace ya 17 años. Sus padres llegaron a España en el 2001 y cuenta que desde que él nació todos los veranos han viajado hasta Nador para visitar a sus familiares, «para mi la llegada de verano significa viajar a Marruecos». «Llevamos ya dos años sin bajar a Marruecos. Es mucho tiempo sin ver a mi abuela y primos, pero nos queda otra opción. Tan solo tener que ir hasta Francia para coger el barco ya es mucho dinero. Y a eso hay que sumarle el precio de los billetes que cuestan sobre mil euros», afirma el joven. Bilal y su padre se dedican a la venta ambulante. Tienen un modesto puesto de encurtidos y especias con el que recorren los diferentes mercadillos de la comarca del Levante. Algunos amigos y clientes han compartido con ellos la situación en la que se encuentran, y aseguran que la gran mayoría no va a viajar este año tampoco. «La mayor parte somos gente trabajadora, que como hacen las hormigas, vamos ahorrando dinero para viajar en verano, pero con la situación actual es imposible pagar los billetes de toda una familia y los gastos», apunta Bilial. «Otros se han ido en avión, pero este - señala haciendo un gesto queriendo decir dinero- sigue siendo un problema para muchos».

Su padre, Jassine Halu asegura, molesto, que «esta situación es como una pelea de niños pequeños», refiriéndose al reciente malestar entre España y Marruecos. «Todos los que no tenemos nada que ver con esto estamos pagando las consecuencias, como siempre. Las autoridades marroquíes nos dejan fuera y no piensan en las ganas que tenemos de estar con nuestra familia después de tanto tiempo alejados».

Se podría decir que Jassine es la imagen de la frustración de los más de 61.000 marroquíes que viven en la provincia de Almería, y la de otros cientos de miles más que llegan hasta la capital para embarcarse rumbo a Nador.

Amira Assad trabaja de encargada en un almacén agrícola. Lo que más deseaba para este 2021 era poder bajar a Marruecos para celebrar con toda su familia la fiesta del cordero, una de las festividades musulmanas más importantes, pero la diplomacia ha vuelto a truncar sus planes. «El año pasado sabíamos que debido a la situación del virus era lo más prudente, pero ahora la situación ha mejorado y podríamos viajar sin problema si no fuera por la tensión entre los dos países… Es muy injusto para todos los marroquíes que estamos fuera y tenemos una parte de la familia allí y no podemos ver», lamenta esta joven.

Según reflejan los datos, en la última OPE, un total de 580.000 viajeros acudieron a la provincia para llegar al norte de África.

En ese sentido, el Puerto de Almería es el segundo de España con mayor tráfico de pasajeros en la OPE. En el verano de 2019 –último año en el que se realizó la Operación- por la Estación Marítima pasaron más de 580.000 pasajeros (un 4,2% más que en 2018) y más de 130.000 vehículos (un 6,8% más). Estas cifras representan más del 60% del movimiento total de viajeros y vehículos del Puerto almeriense en un año. Por este motivo, la cancelación de la OPE afectará notablemente en el balance anual del tráfico de viajeros.