Pollos en una granja. / Reuters

La enfermedad de Newcastle afecta a otros 36.880 pollos en Huércal-Overa

Los servicios veterinarios de la Junta de Andalucía declaran otros dos nuevos focos dentro del radio de control establecido tras la detección de los primeros casos

DANIEL SERRANO Almería

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha declarado dos nuevos focos de la enfermedad de Newcastle en sendas explotaciones de pollos localizadas en el municipio de Huércal-Overa, en la provincia de Almería, tras confirmar el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete la detección del virus. Ambas explotaciones se localizan dentro del radio de tres kilómetros de restricción establecido el pasado 29 de junio tras la declaración del primer brote que afectó a unas 10.000 aves de seis semanas de edad.

Se trata, estas nuevas, de dos explotaciones de broilers con un censo aproximado de 9.980 y 26.900 pollos. La sospecha de la enfermedad vino derivada por la detección de los primeros síntomas el pasado 4 y 5 de julio, seguido de un aumento de mortalidad en los días siguientes. Las muestras tomadas por parte de los servicios veterinarios oficiales de Andalucía se remitieron al Laboratorio Central de Veterinaria de Algete, como Laboratorio Nacional de Referencia de la Enfermedad de Newcastle en España, donde se ha confirmado que se trata de una cepa de alta patogenicidad de esta enfermedad.

La encuesta epidemiológica realizada en la explotación indica que todas las aves se introdujeron en la granja para su engorde a principios de mayo, habiéndose producido desde entonces únicamente movimientos a matadero. El posible origen del foco se mantiene bajo estudio.

Al igual que la otra vez, los servicios veterinarios de la Junta de Andalucía han adoptado, de forma inmediata, una batería de medidas de control en coordinación con el sector. Entre ellas, la inmovilización inmediata de la explotación afectada desde el momento de la sospecha del foco y la realización de una encuesta epidemiológica con objeto de conocer el posible origen y las explotaciones en riesgo por movimientos de personas y vehículos.

Además, se está sacrificando a todo el censo de la explotación afectada y se está llevando a cabo la destrucción, en una planta de tratamiento autorizada, de los cadáveres, pienso y otros materias que puedan facilitar la propagación del virus.

Asimismo, se ha establecido una zona de restricción que comprende dos áreas: una de protección de un radio de 3 km desde el lugar del foco y una de vigilancia con un radio de 10 kilómetros desde el lugar del foco. En esta nueva zona de restricción no existen explotaciones comerciales adicionales con censo, con respecto a las ya localizadas en el foco comunicado el pasado 29 de junio.

Se puede comer carne de pollo

Tras la declaración del primer foco, el consejero de Salud y Familias en funciones, Jesús Aguirre, señaló a los medios que no existía «ningún tipo de alarma sanitaria o alimentaria».

En la misma línea, el director general de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, José María de Torres, aseguró que la enfermedad se reduce al ámbito de la seguridad animal, dado que se trata de «una enfermedad vírica que afecta a las aves nada más» y que, en casos «rarísimos», puede dar lugar a una conjuntivitis en humanos, de modo que insistió en que «no hay ningún problema por consumir carne de pollo».

De Torres rechazó que esa enfermedad, la de Newcastle, sea una zoonosis, es decir, que se transmita de animales a humanos. «Es un tema de sanidad animal, tengo que dejar muy claro, que no es un tema alimentario, no es una alerta alimentaria», recalcó.

En esta línea, incidió además en relación a la carne de los pollos afectados que el virus «se inactiva por completo» cuando es sometida a una fuente de calor, al que es «muy sensible», especificó.

Coordinación

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, en coordinación con la Consejería de Salud y Familias, ha tomado todas estas medidas para controlar el brote, al tiempo que cuenta con la máxima cooperación del sector, que ha sido informado desde el primer momento de esta situación. Asimismo, se está en contacto directo con el Ministerio de Agricultura y este con otras comunidades autónomas.

La enfermedad de Newcastle es una infección vírica relativamente frecuente en la cabaña avícola y extendida por todo el mundo. Afecta exclusivamente a aves y se transmite fundamentalmente por contacto entre animales infectados. No supone ningún riesgo para el ser humano desde el punto de vista de la seguridad alimentaria.

Desde la Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible se recomiendan las medidas de profilaxis sanitaria, en particular el empleo de vacunas, así como el refuerzo de las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas, especialmente aquellas medidas destinadas a evitar el contacto con aves silvestres. Además, se recomienda también reforzar la vigilancia pasiva tanto en explotaciones avícolas como en aves silvestres, notificando a los servicios veterinarios oficiales cualquier sospecha de enfermedad.