Lubrín venera a San Sebastián con una colosal lluvia de pan

La imagen de San Sebastián, patrón de Lubrín, a su llegada a la parroquia Nuestra Señora del Rosario. /D. S.
La imagen de San Sebastián, patrón de Lubrín, a su llegada a la parroquia Nuestra Señora del Rosario. / D. S.

Miles de visitantes, en perfecta armonía con los vecinos, acuden a la celebración de esta fiesta declarada de Interés Turístico de Andalucía

Daniel Serrano
DANIEL SERRANOLubrín

A pesar de la amenaza de lluvia y de las bajas temperaturas que advertía la previsión meteorológica a lo largo de la semana, como cada 20 de enero el municipio de Lubrín volvió a celebrar el día más esperado por todos sus vecinos, la fiesta del pan en honor a San Sebastián, declarada de Interés Turístico de Andalucía.

Como manda la tradición, los balcones amanecieron luciendo las banderas de España y de Andalucía, engalanados para la ocasión. Y es que desde bien temprano se respiraba en el ambiente que era un día especial. El sonido de los cohetes y los primeros acordes de la Agrupación Musical 'Los Juaranguinos' comenzaron a animar a los miles de turistas que se desplazaron ayer hasta Lubrín para vivir 'el día del Santo'.

A pesar de que el comienzo de la misa no sería hasta el mediodía, la calle Iglesia, lugar donde se encuentra ubicada la parroquia de Nuestra Señora del Rosario se encontraba abarrotada desde horas antes. Entre los lubrileños ya se podían sentir los nervios y la ilusión por volver a ver al patrón en las calles y los primeros lanzadores de roscos comenzaban a hacer lo propio desde los balcones ante la atenta mirada de los que visitaban el municipio por primera vez.

Así, pasadas las 13 horas comenzó la procesión de San Sebastián por las principales, y estrechas, calles de Lubrín y con ella su tradicional lluvia de roscos y rosquillas de pan. Merece la pena destacar que en ella participa activamente todo el pueblo, desde los más pequeños hasta los más longevos disfrutan de este día tan peculiar.

Igualmente cabe apuntar que durante el recorrido del santo por las calles se pueden observar cuatro grupos muy bien definidos. Por un lado están los lanzadores, que son los encargados de tirar los roscos de pan al paso de San Sebastián por debajo de sus balcones o ventanas. Por otro lado se encuentran las personas de mayor edad y los turistas, que observan el espectáculo sin perder detalle pero sin entrar de lleno en él. El tercer grupo está formado por los vecinos conductores del trono, que protegen el santo durante todo su recorrido, de aproximadamente dos horas. Por último, los más llamativos son aquellos que se encargan de protagonizar la batalla callejera con el fin de coger en el aire el mayor número posible de roscos y rosquillas.

Curiosidades

Es típico ver a los participantes de este último grupo con una cuerda repleta de roscos de pan. También hay que apuntar que además de pan muchos vecinos arrojan monedas y flores al paso del patrón de Lubrín.

Otra de las peculiaridades de esta procesión es que los más jóvenes realizan varias sentadas durante el recorrido con el objetivo de regular el tiempo de la procesión y alargar así el máximo tiempo posible la estancia de San Sebastián por las calles de la localidad. Igualmente, destaca el himno entonado 'a capela' por los vecinos de Lubrín dedicado al santo antes de su entrada definitiva en la parroquia.

Tras la procesión, es típico que los grupos de amigos y familiares se reúnan tanto en la plaza del pueblo como por las distintas calles para disfrutar de los roscos recogidos rellenos de anchoas y de embutidos de la tierra para, posteriormente, terminar el día, como no podía ser de otra manera, bailando al ritmo de la orquesta.