Irene De Pablo, Emilio Crisol y Phoebe han recorrido 2.226 kilómetros en coche para volver a casa por vacaciones. / R. I.

De vuelta a casa por vacaciones

Los almerienses residentes en el extranjero organizan su descanso estival bajo las directrices de las medidas impuestas por los diferentes gobiernos

MARÍA RODRÍGUEZ SEGURA Almería

Organizar unas vacaciones siempre ha sido estresante, pero ahora con la covid-19 lo es aún más. Las cambiantes medidas y requisitos para acceder a un país según de donde provengas están siendo un auténtico rompecabezas para muchos españoles que viven en el extranjero y quieren pasar sus vacaciones en su país de origen.

Irene De Pablo Gallego y Emilio Cristol Belmonte viven juntos en Bristol. Allí se instaló Crisol hace seis años cuando se fue a trabajar como enfermero buscando una oportunidad laboral que en España no le ofrecían, e Irene se sumó a la aventura hace más de un año. Tras más de un año sin ver a los suyos, ahora se encuentran disfrutando de unas merecidas vacaciones en la comarca del Levante Almeriense. Pero su llegada a la provincia almeriense ha sido toda una travesía. Partieron desde Bristol hacia Folkestone donde cogieron el 'Eurotunel' hacia Coquelles (Francia). Una vez allí atravesaron Francia y toda la península ibérica para finalizar, dos días más tarde, en San Juan de los Terreros.

«Decidimos viajar en coche principalmente porque tenemos bastantes días de vacaciones y porque viajamos con Phoebe - su hija de cuatro patas, un precioso golden retriever- y no queríamos meterla en la bodega de un avión», apunta Irene.

Sobre los requisitos para viajar aseguran que fue «una auténtica locura». «Hemos tardado dos días en llegar aquí. Teníamos miedo que la PCR que nos hicimos para salir de inglaterra, una vez llegásemos a Francia nos dijeran que no valía para cuando teníamos que cruzar la frontera a España», asegura Crisol.

Rosa Llorca pasará dos meses en Almería para luego volver a Londres.

Rosa Angelica Llorca, creció en Antas pero lleva más de siete años viviendo en la cosmopolita ciudad de Londres, también ha vuelto a su pueblo natal por vacaciones. «La última vez que estuve en Almería fue en septiembre. Antes del covid solía ir cada tres o cuatro meses mínimo, aunque sólo fuera para el finde. Desde la pandemia voy menos pero me quedo más tiempo», asegura Rosa.

Llorca llegó hace una semana a Almería en un vuelo directo desde Londres. Para embarcar tan solo necesitó rellenar un formulario y enseñar su código QR con la que demostrar que tenía al menos una pauta de la vacuna. Hace unas semanas se inoculó con la primera dosis de Moderna y ahora está a la espera de recibir la segunda dosis en Almería.

Destaca la tranquilidad existente en el aeropuerto, «esperaba largas colas para pasar a los controles pero estaba muy tranquilo, la capacidad del avión rondaba el 75% y fui yo sola en mi fila, así que fue muy cómodo».

Para ella «lo complicado es la vuelta, ya que si no tienes las vacunas debes hacer una cuarentena de diez días y tres test durante estos días... Y por lo privado eso es una pasta», afirma.

Recientemente, el Reino Unido actualizó los requisitos y prohibiciones aplicables a los viajes internacionales, imponiendo el llamado «sistema de semáforo», mediante el cual según la situación epidemiológica de cada país se le asigna un color -verde, ámbar o rojo- y una serie de medidas ligadas al color. En la actualidad, España está incluida en la lista ámbar, lo que obliga a los viajeros provenientes de nuestro país a guardar cuarentena a su llegada a Reino Unido.

Las autoridades británicas anunciaron el pasado jueves un ligero matiz mediante el que a partir del próximo día 19 de julio, los residentes en el Reino Unido que provengan de un país en la lista ámbar y que cuenten con la doble pauta de vacunación del NHS no deberán guardar cuarentena a su regreso a Reino Unido.

En Italia, Juan Francisco Flores finalizará este mes su experiencia Erasmus en Nápoles y vuelve a Almería para pasar las vacaciones de verano en casa antes de empezar el nuevo curso. «Comencé el Erasmus en septiembre del año pasado, pretendía volver en Navidad pero tal y como estaba la situación, nadie me aseguraba que podía volver a Italia sin problemas después de las fiestas, así que finalmente bajé unos días en abril cuando aflojaron un poco las restricciones», comenta Flores.

Juan Francisco Flores termina su etapa Erasmus en Nápoles para volver a Antas a finales de mes.

Para poder volar tuvo que someterse a una prueba PCR y rellenar un formulario digital de localización del pasajero, así como «llevar conmigo un código QR, que te exigían en el aeropuerto para poder entrar, en este código se indicaba el tiempo de estancia, si iba a mi residencia familiar y la comunidad autónoma a la que me desplazaba y de la cual no podía salir como el resto de gente», para la vuelta a Italia le bastó con un test de antígenos.

En este caso, Flores asegura que España ha sido «más rígida» a la hora de entrar y salir del país por toda la documentación necesaria para hacerlo. «Este año he viajado a Austria, Grecia y Holanda y ninguno de estos ha sido tan exigente como España para presentar papeles», asevera. «A pesar de este año tan loco con la pandemia y estar fuera de casa, ha sido un año increíble en el que he tenido mucha suerte de estar fuera y con unas restricciones menos duras», añade Flores.

Desde el 7 de junio 2021, al amparo de lo establecido en la Resolución de 4 de junio de 2021, de la Dirección General de Salud Pública, relativa a los controles sanitarios a realizar en los puntos de entrada de España todos los pasajeros que lleguen a España desde Italia por vía aérea o marítima, incluidos los que vienen en tránsito con destino a otros países, deberán cumplimentar antes de la salida un formulario de control sanitario.

Ahora, mientras apura los días hasta su vuelta, tiene que someterse a una prueba PCR con la que además de permitirle viajar le permitirá «estar con su familia con la tranquilidad de no ser portador del virus».