Asprodalba vive del calor humano, pero sigue al frío de su techo de uralita
¡Hey, solo pienso en tí!. Se viene la canción de Victor Manuel a Vera y refleja con exactitud la situación con una de sus frases: 'No puede haber nadie en este mundo tan feliz', y se ve en sus caras y lo dicen sus familias, aquí están muy bien, aquí son personas con capacidad para desarrollar sus habilidades para desenvolverse y para adquirir la autonomía que les permite vivir bien. Es la sensación y el resumen de lo que significa Asprodalba, la Asociación para la Promoción de Personas con Discapacidad Intelectual del Levante Almeriense, con más de 30 años de trabajo, basado en el cariño y la ilusión.
Jennifer Simón Carrión
En un papel, un símbolo, una mariposa con un ala rota, el logotipo de la asociación. Una mariposa que, a pesar de todo vuela y lleva tres décadas consiguiendo que 75 personas y sus familias consigan volar a pesar de las dificultades que supone un ala rota. ¿Eso cómo se hace? Con las ganas de quiénes dirigen la Asociación y también de las familias de las personas discapacitadas, que luchan y velan para que su hijo/a, hermano/a pueda vivir con los derechos que le pertocan y con la calidad de vida que cualquiera quiere para sus seres queridos.
«Ellos están muy contentos aquí, se levantan por las mañanas con ganas de ir a lo que consideran su trabajo, están agusto y nosotros les vemos felices y lo somos también», es lo que contaba una de las madres que tiene a su hijo en Asprodalba. Lo hacía en una ocasión de protesta que se producía hace unos días porque, a veces, ver las ilusiones rotas de forma injusta supone que el silencia de una labor continua tenga que escucharse para reivindicar un mejor trato merecido. Esta madre hablaba en la concentración que la Asociación llevó a cabo en la Plaza Mayor de Vera para quejarse por haberse quedado sin una subvención que tenían prácticamente concedida y que iba a servir para cambiar los techos de uralita que todavía tiene el Centro y que supone que en invierno se pase frío y en verano demasiada calor. Buscan, tal y como manifestaba el presidente de la entidad, Francisco Alonso Martínez , que la calidad del servicio que se ofrece en el Centro se corresponda con unas comodidades «por las que llevamos mucho tiempo luchando y creemos que se merecen nuestros usuarios».
Y, es que, como todas las grandes cosas, el centro de hoy es una reconversión a base de esfuerzo de unas viejas naves de granja de pollos, que han llegado a ser Centro Ocupacional y Unidad de Día. Pero, la falta de recursos económicos de la Asociación supone que las instalaciones necesiten una urgente mejora porque tienen «problemas de climatización que hace los inviernos muy fríos y los veranos muy calurosos, aislamiento, humedades, aceras rotas y barreras físicas, vallado y verja deteriorada», explicaba Alonso.
Justicia en lo social
Asprodalba nación en 1979, es una asociación privada, de carácter social y sin ánimo de lucro. Su misión principal es mejorar la vida de las personas con discapacidad intelectual, pero también la de sus familias.
Entre los servicios que ofrece la entidad se encuentran: un Centro Ocupacional que permite a las personas trabajar habilidades ocupacionales y laborales a través de diferentes talleres (cerámica, plástica, teatro, jardinería, informática, educación de adultos, entre otras) y también se aplican programas de autonomía personal, habilidades sociales, culturales, deportivas y de ocio. Dispone de transporte y comedor.
La Unidad de Día también es otro de los servicios de Asprodalba enfocada en atender a personas con necesidad de apoyos permanentes y generalizados.
La Residencia de Adultos es un chalet que se ha convertido en un verdadero hogar para un grupo de personas donde residen todo el año y desde donde aprenden convivencia, vida en familia, autonomía personal y autogestión a través de programas individuales, que les lleva a una vida normalizada de mayor calidad.
Una tienda-exposición es otro de los lugares en los que se refleja Asprodalba en la Plaza Mayor de Vera, donde se muestran y venden los trabajos artesanales realizados en los talleres del Centro Ocupacional, atendida directamente por los clientes del centro, habiendo sido pionera en Andalucía.
Todo esto y mucho más es Asprodalba. De hecho, han sido muchos los reconocimientos que han conseguido a lo largo de su historia. Con dignidad e ilusión, y ahora habían conseguido también un proyecto avalado, reconocido y priorizado por unanimidad por todas las asociaciones de FEAPS Almería y FEAPS Andalucía, para arreglar las deficiencias de sus instalaciones a través de la convocatoria del 0,7 % del IRPF del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Pero, al final, esos 150.000 euros han ido a parar a otra parte. No lo entienden y no lo aceptan, porque consideran que no es de justicia social.
Muchas familias ayudadas
Tranquilidad, felicidad y agradecimiento es lo que muestran las familias de las personas que acuden a Asprodalba. «Porque sabemos que son tratados con cariño, que desde que van al Centro tienen mayor autonomía, están bien atendidos y además aprenden, se entretienen, salen de casa», explicaba otra de las madres que acudía a la concentración del pasado 20 de diciembre. Como un jarro de agua fría cayó la noticia de que se habían quedado sin subvención para arreglar las instalaciones porque confiaban en poder adecuarlas con esa ayuda. Y las familias también acompañaron a Asprodalba en su reivindicación y manifestaron su enorme satisfacción de poder contar con un lugar en el que los suyos están bien, pero también en el que ellos mismos cuentan con asesoramiento y apoyo para hacer frente a unas circunstancias de vida que, de primeras, se vuelve complicada y cambia los esquemas de cualquier persona que no ha experimentado que alguien querido nazca o adquiera una deficiencia mental.
De hecho, en el servicio de atención a las familias se ofrece una Escuela de Padres y Madres para dar un apoyo emocional, en la que estas personas puedan compartir experiencias y sentimientos y puedan ser orientados y asesorados para adaptarse y así vivir lo mejor posible en cada una de sus situaciones. Junto a la Escuela de Padres y Madres también se realiza el Taller de Hermanos y Hermanas. En este mismo sentido de atención a las familias, Asprodalba dispone de equipos de dinamización, jornadas y encuentros de familias y mesas redondas, charlas, coloquios, cafés tertulia. Y, en formación, se llevan a cabo talleres monográficos y cursos especializados, todo ello encaminado a conseguir un buen entendimiento, convivencia, cuidado de las personas con discapacidad desde el propio ámbito familiar.
Por otra parte, Asprodalba realiza actividades dirigidas a las conciliación de la vida personal, familiar y laboral con servicios de respiro familiar, de apoyos puntuales o de acompañamientos.
Así, todo está pensado para que la vida de las personas discapacitadas y sus familias sea la mejor posible, todo enfocado desde el calor humano de gente que sabe de lo que está hablando, que tiene experiencia de vida, que comprende, que sabe y escucha. La base de Asprodalba es su gente, desde su puesta en marcha por parte de los psicólogos Ignacio Martín y su mujer, Pilar Lerma, que hicieron de una ilusión, una realidad, en la que colaboran con su trabajo diario ahora más de 25 personas y que han conseguido el prestigio y reconocimiento social de la provincia de Almería, fundamentándose en valores compartidos, la profesionalidad de sus trabajadores y un principio de calidad y mejora constante. 'No pueda haber nadie en este mundo tan feliz', como decía Víctor Manuel.