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Los ojos de Javi, su corazón

La vista es uno de los sentidos que se nos antojan imprescindibles para todo lo que queramos hacer, pero, hay algunos momentos en los que, especialmente, no hace falta ver, en los que ofrece la Semana Santa. En esa Semana Santa que transcurre bajo la imagen que se siente sobre los hombros, a costal, es ésa que «es real», dice Javi, la que se vive desde dentro, desde el corazón, ésa en la que los sentimientos se hacen íntimos y personales, y el trabajo en grupo indispensable.

Jennifer Simón Carrión

Martes, 10 de mayo 2016, 10:03

 

«Aquí debajo yo soy el rey, aquí vamos todos ciegos, y en eso les gano yo», ríe Javier Martín mostrando su carácter amable ... y bromista, con el sentido del humor de alguien inteligente y sociable. Cruzar cuatro palabras y enlazar todo lo humano entorno a unas fechas que lo llenan todo de fe. Y, de hecho, eso, el ir todos ciegos puede ser una de las cosas que iguala a Javi del resto de los costaleros que van debajo de la imagen que portarán en la Semana Santa huercalense, pero es mucho más lo que les une, lo que comparten. Comparten una pasión, un trabajo, un esfuerzo, un sentimiento. Un sentimiento que se oye, se huele, se palpa, se siente en sus espaldas, en sus 'costales', pero no se ve. No los ven desde fuera, ni ellos ven nada, desde su posición. Javier, vendedor del cupón de la ONCE, sabe lo que es no ver, y este año por vez primera en su vida portará junto a su cuadrilla la imagen del Misterio de la Oración del Huerto del Paso Negro de la localidad. Él se convertirá en la primera persona con invidencia que será costalero en la Semana Santa huercalense. Lo afronta con ilusión, como una experiencia nueva y bonita, que en los ensayos ya le está gustando mucho.

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