Manifestación hace dos semanas de los trabajadores de Endesa en Carboneras. / M. RODRÍGUEZ

Endesa promete cientos de empleos el día que anuncia el cierre de la Térmica de Carboneras

La decisión de la eléctrica afectará a unos 300 empleos entre directos e indirectos en una zona que pierde su principal motor económico

Miguel Cárceles
MIGUEL CÁRCELES

Endesa ya ha tomado la decisión irrevocable de echar el cierre a las dos últimas centrales térmicas del país, una de las cuales es la de Carboneras. Hasta el punto de que ayer lo comunicó de forma oficial al Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) del Gobierno de España, regulador del sistema energético nacional. «La profunda modificación de las condiciones de mercado (se ha registrado un incremento sustancial en el precio de los derechos de CO2 y una caída significativa del precio del gas) ha llevado a que estas centrales hayan sufrido una importante falta de competitividad en la cobertura de la demanda de mercado y a que, por consiguiente, se haya acentuado su exclusión», argumentaban ayer desde Endesa. En la planta de Carboneras trabajan, de forma directa, 113 empleados, a los que hay que sumar los de algunas subcontratas y los empleos indirectos.

Endesa intentó ayer calmar a quienes ya temen por su empleo. Primero anunciando que va a someter a dichas centrales a pruebas de generación con otros combustibles para estudiar si puede dar marcha atrás a su intención de echar el cierre. Por otro, alegando que buscará la recolocación de la plantilla en otras centrales o en otros proyectos. «En concreto, se abrirán procesos de recolocación y ya se han iniciado medidas formativas para mejorar la capacitación técnica de los empleados, que también se tendrán en cuenta para las labores de desmantelamiento de las centrales y futura operación y mantenimiento de los nuevos parques renovables», indicaba la eléctrica.

Además, Endesa advirtió de que tiene interés en la construcción en la provincia de Almería de parques solares fotovoltaicos y eólicos con una potencia de más de 1.520 megavatios, con una inversión estimada superior a 1.200 millones de euros, que generarían unos 700 empleos directos de media anual durante los 6 años de la fase de construcción y 110 para la operación y el mantenimiento durante los siguientes 25 años. «De esta capacidad, ya hay 250 megavatios con conexión confirmada por Red Eléctrica Española», confirmaba.

La compañía, dentro de este Plan Futur-e, contempla también la búsqueda de alternativas empresariales a las instalaciones actuales. Mediante un concurso internacional de ideas y proyectos, se trata de promover que empresas, instituciones y otros agentes públicos y privados puedan presentar alternativas viables, a través de un proceso participativo, transparente y abierto, para buscar proyectos de inversión y creación de empleo sostenibles en el emplazamiento de las centrales.

El Gobierno, que tuvo ayer noticia de este cierre irrevocable, anunció de que velará «activamente» por «asegurar el empleo y garantizar la generación de actividad económica» en las zonas donde se ubican las centrales térmicas afectadas (no solo la de Carboneras, también la coruñesa de As Pontes).

«El Ministerio respeta la decisión empresarial de la compañía titular de ambas unidades de producción, que ha solicitado su cierre hoy [por ayer], viernes 27 de diciembre, pero recuerda los compromisos de la empresa con los trabajadores de las plantas y con la inversión», reivindicaba el Ejecutivo.

En el caso de la planta coruñesa, el Transición Ecológica confía en el resultado positivo de las pruebas que permitirán mantener activos dos grupos de la planta con co-combustión de biomasa. Desde el pasado mes de abril, el Gobierno trabaja junto a las autoridades locales y autonómicas correspondientes para coordinar la acción institucional en estos dos territorios, de acuerdo con las competencias de cada administración. Sin embargo no hay plan alternativo -de momento- para Carboneras, una central de la que dependen unos 300 trabajadores entre puestos de empleo directos e indirectos más allá del deseo de la eléctrica de ampliar su capacidad eólica en la provincia.

Endesa era la principal industria del municipio, y en Carboneras hay preocupación. «Lo que esperábamos que no sucediera ha sucedido. Ahora solo nos queda al pueblo y al ayuntamiento pelear para que Endesa cumpla con el pueblo de Carboneras», indicaba el alcalde, José Luis Amérigo (PSOE). «Que el daño que se va a causar a Carboneras se restituya. Que los proyectos que vengan serán sometidos a estudio, pero que sean en la misma medida que el daño que hace esto», aseveraba.

Los sindicatos venían reclamando al Gobierno un plan de cierre ordenado que permitiese el relevo en la actividad económica y empresarial en la zona. Y pese a que conocían del comunicado oficial de Endesa, insistían ayer en estar haciendo valoraciones casi a ciegas. «Al comité de empresa aún nadie le ha trasladado que el cierre sea oficial», indicaba Carmen Vidal, secretaria general de UGT. «Esperamos que las administraciones velen por proyectos de reindustrialización viables y que Endesa cumpla», indicaban a la expectativa de tener más datos.