Cuevas del Almanzora
El patrimonio arqueológico de la provincia de Almería ha recibido un severo toque de atención que vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de ... sus tesoros más antiguos. La prestigiosa asociación Hispania Nostra ha incluido oficialmente a la emblemática Ciudad de Baria, ubicada en el municipio de Cuevas del Almanzora, en su conocida Lista Roja de patrimonio en peligro. Esta decisión responde al preocupante estado de desprotección, la acumulación de maleza invasiva y, de manera muy especial, a la constante amenaza que ejerce la presión urbanística sobre un subsuelo de incalculable valor histórico. Con esta nueva incorporación, Almería suma un nuevo elemento a un inventario de la vergüenza que evidencia la urgente necesidad de una intervención institucional decidida para salvaguardar la memoria colectiva de la comarca del Almanzora.
La caída de este enclave fenicio y romano en el catálogo de riesgo no solo representa un revés para la cultura almeriense, sino que consolida una tendencia alarmante a nivel regional. Tras la última actualización de sus indicadores, Andalucía se afianza como la segunda comunidad autónoma con más bienes en peligro de todo el territorio nacional, acumulando un total de 226 elementos patrimoniales cuya integridad se encuentra seriamente comprometida. Dentro del mapa andaluz, la distribución por provincias sitúa a Jaén a la cabeza del riesgo con 58 bienes, seguida muy de cerca por Granada con 57, mientras que Cádiz y Sevilla registran 28 cada una. Almería se sitúa en la mitad de la tabla autonómica con un total de 19 monumentos e hitos históricos en situación crítica, una cifra que obliga a reflexionar sobre la eficacia de los planes de conservación actuales en nuestra tierra.
Para comprender la magnitud de la pérdida potencial que afronta el Levante almeriense, es imprescindible desgranar la relevancia cronológica de la Ciudad de Baria. Fundada por los navegantes fenicios hacia el siglo VII antes de Cristo junto a la desembocadura del río Almanzora, este asentamiento se erigió rápidamente como un puerto estratégico fundamental para las rutas comerciales del Mediterráneo, destacando en el intercambio de metales mineros, salazones de pescado y ricas producciones agrícolas. Posteriormente, el enclave pasó a formar parte de la órbita de Cartago durante el periodo púnico, hasta que en el año 209 antes de Cristo fue conquistado de forma violenta por las legiones romanas, refundándose bajo el estatus jurídico de la Res publica Bariensium, un esplendor que hoy yace sepultado de forma precaria bajo el suelo cuevano.
La trascendencia científica de Baria no es un descubrimiento reciente, sino que entronca de forma directa con los albores de la propia arqueología europea. Fue el insigne ingeniero belga Luis Siret, afincado en Almería a finales del siglo XIX, quien inició las primeras excavaciones científicas en la zona, documentando una impresionante necrópolis que alberga más de dos mil tumbas de diversas épocas, así como restos de un templo dedicado a la diosa Astarté, atarazanas y dársenas portuarias. Aquellos hallazgos iniciales demostraron la intensa conexión de la Almería antigua con las grandes civilizaciones clásicas, sacando a la luz cerámicas griegas y complejas balsas de salazón que confirmaban que Baria era una auténtica potencia económica de la antigüedad, un legado que ahora corre el riesgo de desvanecerse de manera irreversible.
Sin embargo, el glorioso pasado de este pedazo de la costa almeriense contrasta de manera dramática con la cruda realidad física que denuncia Hispania Nostra. En la actualidad, las parcelas donde en su día se realizaron diversas excavaciones arqueológicas de urgencia se encuentran completamente sepultadas, sufriendo además graves problemas de acumulación de escorrentías de agua y la proliferación descontrolada de vegetación invasiva que erosiona y fractura las estructuras subyacentes. A este deterioro medioambiental se suma una total ausencia de medidas de protección específicas y un planeamiento urbanístico que amenaza con edificar sobre unos terrenos que deberían estar destinados a la investigación, el turismo cultural y el orgullo de todos los almerienses.
La inclusión de este yacimiento en la Lista Roja sitúa a la provincia dentro de un problema de dimensiones nacionales, puesto que el inventario gestionado por Hispania Nostra supera ya los 1.624 bienes amenazados en toda España debido al abandono, la falta de mantenimiento estructural o la desidia administrativa. Esta herramienta no funciona como un mero registro estadístico, sino como una potente plataforma de participación ciudadana diseñada para dar visibilidad pública a los monumentos olvidados. A través de estas alertas, la asociación busca remover la conciencia social y forzar la implicación directa de los ayuntamientos, los propietarios privados y las consejerías autonómicas para activar de inmediato planes de rescate, restauración y posterior devolución de los espacios históricos a la vida social y económica de los municipios.
El rigor de la llamada de atención efectuada sobre Cuevas del Almanzora viene avalado por los cincuenta años de trayectoria de Hispania Nostra, una organización sin ánimo de lucro declarada de utilidad pública que ejerce como la legítima representante en España de la red Europa Nostra. La solvencia institucional de esta entidad en la defensa del patrimonio cultural y natural español quedó refrendada por el propio Congreso de los Diputados, que aprobó una proposición no de ley reconociendo su papel indispensable en la salvaguarda de la historia del país. Además de su labor de denuncia a través de la Lista Roja, la asociación promueve las buenas prácticas de conservación y gestiona herramientas modernas como plataformas de micromecenazgo para ayudar a colectivos locales a financiar sus propios proyectos de restauración.
La entrada de la Ciudad de Baria en este listado de exclusión debe convertirse en un verdadero punto de inflexión para las políticas patrimoniales de Almería, impidiendo que el hormigón o el olvido destruyan una de las pocas colonias fenicias que se conservan en la mitad oriental de Andalucía. Los colectivos en defensa de la cultura del Levante almeriense confían en que esta alerta sirva de acicate para que la Junta de Andalucía y el consistorio local unan fuerzas, expropien o protejan los terrenos afectados y diseñen un plan director arqueológico que permita excavar, consolidar y musealizar el yacimiento, demostrando que el futuro de Almería también se construye respetando y poniendo en valor la inmensa riqueza de su pasado milenario.
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