El rugido de la historia de Mojácar despliega la épica de los Moros y Cristianos en la capital
Un centenar de figurantes traslada el espíritu de la convivencia medieval al centro de Almería para presentar el cartel de una edición que se celebrará del 11 al 14 de junio como gran referente turístico del Levante
Marcos Tárraga
Almería
Viernes, 10 de abril 2026, 13:39
La ciudad de Almería ha sido hoy testigo de un asalto pacífico cargado de lirismo, pólvora y tradición. El espíritu de Mojácar ha abandonado por ... unas horas su privilegiado balcón sobre el Mediterráneo para trasladar su esencia más profunda al asfalto de la capital, en una maniobra de promoción turística y cultural que ha desbordado todas las previsiones. No ha sido una presentación convencional; ha sido una invasión de color y ritmo que ha transformado el trayecto entre el Palacio Provincial y la Puerta Purchena en un escenario vivo de la Reconquista. Un centenar de figurantes, ataviados con la riqueza ornamental que caracteriza a las fiestas de este municipio, han servido de escolta de honor para la presentación del cartel de la edición de 2026, una cita que ya está marcada en rojo en el calendario del Levante Almeriense y que se desarrollará en todo su esplendor del 11 al 14 del próximo mes de junio.
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El acto ha contado con una representación institucional de máximo nivel, lo que subraya la importancia estratégica de estas fiestas para la marca «Almería». El presidente de la Diputación Provincial, José Antonio García Alcaina; el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco; la alcaldesa de la ciudad, María del Mar Vázquez; y el alcalde de Mojácar, Francisco García, han sido los encargados de desvelar la imagen oficial de las fiestas. El presidente provincial, García Alcaina, ha querido elevar el discurso más allá de lo festivo, recordando que la base de esta tradición es el histórico pacto de 1488. En aquel momento, el alcaide Alabez y el Capitán Garcilaso de la Vega sentaron un precedente de diplomacia y tolerancia que hoy sigue vigente en el ADN de Mojácar. Según el presidente, este evento no es solo un reclamo turístico de primer orden, sino una «seña de identidad de nuestra tierra» que explica quiénes somos a través del entendimiento entre culturas.
Por su parte, el consejero Ramón Fernández-Pacheco ha enfatizado el «potencial cultural y turístico» de una festividad que, por su singularidad y vistosidad, se ha convertido en una de las más arraigadas de Andalucía Oriental. En su intervención, ha destacado que Mojácar proyecta un mensaje de «espíritu de convivencia» que es fundamental en el mundo contemporáneo. Esta visión ha sido compartida por la alcaldesa de Almería, María del Mar Vázquez, quien ha reivindicado la responsabilidad de las administraciones en la conservación del patrimonio inmaterial. Vázquez ha aplaudido la iniciativa de «acercar el pueblo a la capital», insistiendo en que la simbiosis entre los municipios de la provincia y su centro administrativo es la clave para que el impacto económico del turismo sea circular y beneficie a todos los almerienses por igual.
La nota de mayor calado emocional la ha puesto el alcalde de Mojácar, Francisco García, quien ha agradecido el sacrificio de los vecinos y vecinas que, en plena mañana de viernes, han dejado sus ocupaciones para representar a su pueblo en la capital. «Con su presencia demuestran que esta es la celebración de Moros y Cristianos más importante de la provincia», ha afirmado con orgullo, señalando que la verdadera magia de la fiesta reside en la «unión de todo un pueblo». Esta idea de colectividad ha sido reforzada por Felipe Kirch, presidente de la Asociación General de Moros y Cristianos Almosáquer, quien ha lanzado una reflexión sobre la actualidad de estas fiestas: en un tiempo dominado por los intereses económicos, Mojácar elige celebrar «la riqueza del mestizaje y la aportación de las distintas culturas y religiones».
El despliegue vivido hoy en el Paseo de Almería ha sido solo un pequeño anticipo, un «aperitivo de gala» compuesto por 26 figurantes —una guardia de honor de 12 moros y 12 cristianos con sus respectivos capitanes— que, acompañados por bandas de música, han despertado la curiosidad de miles de viandantes. Pero el plato fuerte llegará en junio. La programación de 2026 recuperará sus hitos más esperados: el Mercado Medieval que transforma el casco antiguo en un zoco de aromas y artesanía; los Grandes Desfiles donde las comparsas lucen trajes de inspiración árabe, cristiana y goyesca de una calidad museística; y las emocionantes recreaciones históricas, como el desembarco moro en la playa o la emblemática trabucada. El descubrimiento del cartel oficial cierra así el prólogo de una aventura que invita al mundo a descubrir la magia de un pueblo que, durante cuatro días, se convierte en el epicentro de la música, el color y, por encima de todo, el respeto histórico.
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