La Universal y Maravillosa Academia de la Calle que ‘trabaja’ desde Mojácar
Jennifer Simón Carrión
Es curiosa la vida. Y cómo un suceso negativo puede darse la vuelta y conseguir si no convertirse, al menos, sí 'evacuarse' en algo positivo. Es más o menos, algo así lo que le sucedió a Beatriz, una mujer sencilla con gran corazón que ha conseguido impulsar junto a Marta y Mireia que un centenar de niños sean recogidas de las calles de Accra en Ghana (África) y estén estudiando. Bea García asegura que «si perdemos la solidaridad estamos perdidos» y que desde pequeña había sentido la necesidad de hacer algo por los más pequeños y jóvenes de África. «Con 13 años pasaba las navidades en pijama. Era mi forma de protestar por esos niños que veía pasaban hambre». Siempre quiso viajar hasta allí, ver 'in situ' cuál era la situación y ayudar en lo que fuera posible. Le llegó el momento hace pocos años, a raíz de quedarse sola, decidió que era el momento de cumplir sus sueños, de materializar ese deseo de niña de poder hacer algo más por aquel continente.